El Carnaval de Negros y Blancos, es la fiesta más grande e importante de todo el sur de Colombia. Declarado en el 2002 Patrimonio Cultural de la Nación, se celebra cada año en San Juan de Pasto – Nariño, una ciudad andina situada en el suroccidente de Colombia, la primera semana de enero, atrayendo a un sin número de turistas provenientes de todos los rincones del país y del extranjero.

Con el transcurso del tiempo a estas expresiones culturales campesinas, se sumaron algunos elementos de festividades españolas y más tarde, las africanas, dando comienzo a lo que hoy en día es el Carnaval de Negros y Blancos.

Poco a poco, al Carnaval se fueron agregando otros elementos: el cosmético, el talco, la música típica de la región, las murgas, los colectivos musicales y las majestuosas carrozas que engalanan el último día de carnaval con gigantescas esculturas construidas por los artesanos de la región que son los protagonistas de estas festividades populares.

El preludio del Carnaval el 3 de enero y se inicia con el desfile de colectivos coreográficos, un encuentro con la danza, la música y la cultura latinoamericana al son de quenas, zampoñas, bombos y rondadores, con los pregones en la lengua madre quechua, los gritos de ánimo, los saltos y vueltas.

Los colectivos se reúnen una vez por semana los doce meses del año para el montaje de una coreografía, el ensamblaje musical y el diseño del vestuario con el que maravillan cada tres de enero a los espectadores que se agolpan en la tradicional senda del carnaval de Negros y Blancos. Este mismo trabajo los hace merecedores de invitaciones a diferentes encuentros y festivales a nivel nacional e internacional, en donde gracias a su talento dejan una huella nariñense impregnada en las memorias de quienes los observan.

Carnaval de negros y blancos 2018

El día 4 de enero, haciendo referencia a la leyenda del Carnaval, según la cual en el año 1928 un grupo de pastusos invitó a disfrutar de las fiestas a una familia, fue institucionalizado como La Familia Castañeda. Para conmemorar la llegada de esta familia a la ciudad de Pasto, se realiza un desfile compuesto por muchas comparsas en donde participan grupos de personas disfrazadas o vestidas con trajes de la época que pretenden remontar a los espectadores a principios de siglo pasado.  Este es el primer día en que la gente empieza a pintarse y se arma una gran fiesta en las calles de la ciudad.

El 5 de enero es el día de “negros”; en esta ocasión, las personas van dispuestas a recibir “pinticas” de cosmético negro en su cara. En la ciudad se organizan tablados con orquestas en donde propios y extraños pueden disfrutar sin diferencias de clases sociales porque es una fiesta popular, gratuita, dirigida a todo aquel que quiera contagiarse de la alegría del carnaval.

Finalmente, el tan esperado 6 de enero, la ciudad se engalana, se viste de fiesta. Es el desfile magno, el último día de carnaval. En contraste con el día anterior, en esta fecha la gente se pinta de blanco generalmente con talco perfumado, espuma de carnaval, cremas o pinturas cosméticas.

La fiesta comienza con el desfile de carrozas con inmensas figuras hechas por los artesanos, convirtiéndose en una demostración cultural fascinante y llena de alegría. El gran desfile, de casi 7 km de largo en un sendero de aproximadamente 20 km, que recorre las calles de toda la ciudad, la Plaza del Carnaval y parte de las avenidas de la periferia por la llamada Senda del Carnaval.

Los artesanos nariñenses tardan más de 6 meses en diseñar la carroza, el requisito es que el 50% de estas sean artesanales y el otro 50% creatividad y originalidad. “Las carrozas han participado en otros eventos culturales del país, son muy tradicionales en el departamento y están basadas en fantasías, mitos y leyendas”.

Durante estas festividades la población de Pasto, puede hasta duplicarse, y la capacidad hotelera llega a coparse hasta en un 100%.

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